Mariel Hawley

Nadadora de Aguas Abiertas


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De las personas raras…..¡que no saben darse por vencidas!

Siempre he pensado que si haces bien las cosas, todo sale bien; que si haces el bien, cosas buenas te suceden en la vida y con esto en mente he caminado muchos años de mi vida… La misma vida me ha ido demostrando, poco a poco, que no siempre funciona así, pero hoy, me lo demostró con tubo ….

Siempre he visto el lado positivo de todo lo que me ha tocado vivir, siempre tengo en mente la forma de sobreponerme a lo que se presente cada día, pero después de todo toque me sucedió hoy, mi corazón explotó y lloré lo que me faltaba por llorar desde hace ya casi un par de meses….

En medio de una situación que me llevó al límite, no solo lloré de dolor sino que lloré porque me sentí traicionada por todo lo que he pensado, lloré porque me di pena, me di vergüenza y porque efectivamente no siempre salen las cosas bien aunque uno las haga correctamente y porque por más bien que hagas en tu vida, el bien como tal, como amor, bondad, y cariño no se multiplica en la tuya, o al menos no en la forma que uno espera….y lloré porque me encontré muy cerca de darme por vencida…

Pasaron unos minutos y con el trueno que anunciaba la tormenta que cayó por mi casa, ese mismo trueno lo hizo en mi cabeza y cimbró nuevamente algo que ya sabía …aunque te caiga el rayo y te quiera partir en dos, la decisión de permitir que lo haga es tuya, y entendí que mi decisión ha sido siempre no permitir que el rayo me debilite, porque el rayo puede partir en dos un árbol entero pero no a la fé puesta en Dios.

Y justo cuando empieza a llover, suceden dos cosas que me tocan de una manera muy especial y me permiten volver a sonreír… la primera, tocan el timbre en mi casa y al abrir la puerta, una vecina me entrega unas flores  preciosas … y no se si me trajo las flores por Eduardo o por todo lo que me había pasado, pero esta demostración de cariño de una vecina que apenas he visto un par de veces, fue un abrazo para tomar aire y sonreír…la segunda, una conversación trivial con un amigo, en relación con la natación, el agua y la alberca y un comentario que me hizo atacarme de risa y entonces sí, me dí cuenta que en medio de lo ordinario de la vida, está lo extraordinario que te permite seguir adelante y caminar cada día con una sonrisa enorme.

Y termino el día con la convicción de que aunque el rayo esté destinado a partir en dos, la fé es mucho más fuerte y esto me permite descubrir, ¡que soy de esas personas raras que no saben cómo darse por vencidas!

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¿Qué pasa después de salir del agua…? Nuevos retos…

¿Qué pasa después de nadar tanto tiempo?

¿Que pasa cuando después de estar nadando y nadando, brazada a brazada,  para sobrevivir el naufragio, finalmente se llega a una playa?

¿Saben qué pasa? Pues la vida sigue….

Y entonces en medio de un lugar nuevo y diferente, complicado y con problemas que no existían antes, la vida sigue y hay que seguir adelante… ¡Esta situación puede ser de lo más triste! Porque en medio del dolor por la pérdida de Eduardo, Andrea, Lalo y yo, nos encontramos en este lugar en el que a veces ni siquiera nos reconocemos, y nos duele pensar que ¡así será en adelante! Estamos aprendiendo a vivir sin Eduardo, estamos aprendiendo a funcionar como familia y como equipo y nos ha dolido mucho pero vamos poco a poco…. Sí, nadamos para sobrevivir al naufragio y finalmente sentimos que llegamos a una playa, ¡pero de un lugar que no conocemos! Cada situación que estamos viviendo es  nueva, es una aprendizaje que nos duele y lastima pero que nos permitirá crecer en amor. Así lo creemos y confiamos en ello.

Yo he tenido momentos de mucha tristeza y hoy agradezco y respeto a las personas que se han acercado a mi para mostrarme apoyo y afecto y también a aquéllas que entendieron que quería pasar este tiempo alejada. He tratado de apoyar a mis hijos y hacer su dolor menos intenso…, no sé si lo he conseguido pero le estoy echando todas las ganas. También, he escogido apoyarme en algunas personas que me han mostrado un amor muy especial al estar a mi lado y nadar junto a mi, como cuando los delfines te acompañan mientras vas nadando y te acompañan durante el camino con su sonrisa y alegría que al final te contagia….¡Gracias!

Sí, estamos en un lugar nuevo que no conocíamos, finalmente llegamos a la orilla de una playa que se llama “Nueva Vida”. Así es este proceso, estamos comenzando una vida nueva con el inmenso amor de Eduardo como motor para iniciar  proyectos y empezar a soñar nuevamente, con los ojos abiertos, venciendo miedos, venciendo angustias y temores, brincando obstáculos y  de esta forma  día a día, trabajar para hacer nuestros sueños realidad.

Estos nuevos retos y sueños traen mucha agua a nuestras vidas, y como por ahí dicen,  que el agua es vida,  pues le damos la bienvenida a estos sueños y empezaremos por trabajarlos para hacerlos realidad…. ¡Hoy, el sueño nos llevará a cruzar océanos y mares con la ilusión de un sol maravilloso que ilumine un mar espectacular!

Nuevos retos de agua y como el agua es vida, ¡hoy nos aferramos a la vida y de aquí en adelante mucha agua para vivir!

Nuevos reto de agua... porque el agua es vida y hoy ¡abrazamos la vida!

Nuevos reto de agua… porque el agua es vida y hoy ¡abrazamos la vida!


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Surviving the shipwreck…swimming to shore

This is how I feel, surviving a shipwreck…

When the wave that knocked us over so strongly finally passed the shipwreck arrived. As any other shipwreck, this one brought with it bumps, anguish, fear and lots of pain. But I cannot stop thinking that the captain of this ship, of this family, I mean Eduardo, behaved like a captain that fought until the very last minute, and gave everything away so that the rest of the crew could survive… Today a few days after the shipwreck, mi kids and I are surviving, but every day, we gain a little of what we had lost during the last few months of pain and suffering.

Eduardo’s life, left a very deep mark and as I said before, “honor to whom honor deserves… to you Eduardo Rodriguez Rivero for your great will to live every day, stretching your hours and minutes to face a tremendous sickness that never took you down nor weakened you, on the contrary, with an unbreakable will you faced it and went forward…You stretched your life to give one more step, to smile, to enjoy every moment and every word of encouragement from thousands of friends and loved ones, you also extended your hand and thanked and kept on loving your children, your family, your friends and me.” The mark he leaves is a mark of faith, commitment, generosity and a mark of so much love that is what allows us to keep on going, little by little, but to keep on swimming to get to shore, leaving behind the shipwreck, and only keep on swimming towards the shore.

Pain does not go away easily, it is not something we can take off, or pretend it does not exist, but we can make a choice not to suffer. We can choose not to allow pain affect every aspect of our lives, in such way that even with the pain we can move on without getting stuck and without the pain becoming a suffering that would stop us from breathing and filling ourselves with so much life.

This is how we are doing it every day, Andrea, Lalo and me, breathing life this way: “I inhale and I have faith, I exhale and I am at peace”. Water also has become an amazing ally, we literally are swimming to survive the shipwreck… Every stroke becomes a stroke full of life that pushes us to reach the shore where we know life goes on and for those of us who trust God, with the promise of so much life ahead of us…

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Sobreviviendo el naufragio…

Así me siento, sobreviviendo a un naufragio….

Finalmente, después de la ola que nos revolcó tan fuerte, llegó el naufragio. Como cualquier naufragio, éste trajo consigo golpes, angustia, temor y mucho dolor. Pero no dejo de pensar en que el capitán de este barco, de esta familia, es decir Eduardo,  se  comportó como tal, como capitán que lucha hasta el último momento y da todo, para que los demás tripulantes pudiéramos sobrevivir… Hoy a pocos días del naufragio, mis hijos y yo estamos sobreviviendo pero cada día, recuperamos un poco de lo que habíamos perdido durante los últimos meses de dolor y sufrimiento.

La vida de Eduardo, nos dejó una huella muy profunda, y como lo dije antes, “Honor a quien honor merece… a ti, Eduardo Rodriguez Rivero por tus ganas de vivir cada día, ensanchando tus horas y minutos, para hacerle frente a una enfermedad tremenda que nunca te venció y tampoco de debilitó, sino que tu, con voluntad inquebrantable, le hiciste frente y seguiste adelante….Ensanchaste tu vida para dar un paso más, para sonreír, para disfrutar cada momento, cada palabra de aliento de las miles que te decían tus amigos y seres queridos pero también para extender tu mano y dar, para agradecer y seguir amando a tus hijos, a tu familia, amigos y a mi.” La huella que nos deja es una huella de fe, de compromiso, de generosidad, de compromiso y de mucho amor y eso, nos permite seguir adelante, poco a poco pero seguir nadando para llegar a la orilla y salir caminando, dejando atrás el naufragio como tal, y solamente nadar hacía la orilla.

El dolor no se va fácilmente, no es algo que podamos quitarnos y decir no existe, pero sí podemos decidir no sufrir. Podemos decidir que no vamos a permitir que ese dolor afecte todas las áreas de nuestra vida de tal forma que, aún y con dolor podemos seguir adelante…. sin estancarnos y sin permitir que el dolor se convierta en un sufrimiento que nos impida respirar y llenarnos cada día de mucha vida.

Así lo estamos haciendo y cada día, Andrea, Lalo y yo respiramos vida nueva de esta forma:” Inhalo tengo fe, exhalo estoy en paz”. También, el agua se ha convertido en un aliado increíble, textualmente estamos nadando para sobrevivir el naufragio… cada brazada que damos se convierte en una brazada de mucha vida que nos impulsa a llegar a la orilla donde sabemos que la vida sigue y además, para los que confiamos en Dios, con su promesa de que hay mucha vida por delante…

¡Nadando para sobrevivir el naufragio!

¡Nadando para sobrevivir el naufragio!


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Aún en la tormenta, ¡Mis hijos creciendo!

Hace unos días leí un texto que hablaba sobre el crecimiento de los hijos y cómo sin darnos cuenta de un momento a otro dejan de ser niños, se vuelven adolescentes y en un abrir y cerrar de ojos ya casi son adultos…. La persona que escribió el texto narraba situaciones cotidianas de la vida que la hacían sentir nostalgia por aquéllos momentos que disfrutaba a sus hijos durante su niñez y cómo ahora tenía un sentimiento de vacío y tristeza por ver a sus hijos unos jóvenes casi adultos….

Mis hijos han crecido también, y mucho; sin embargo, yo veo la situación de una forma distinta, porque la vida nos ha puesto situaciones muy complicadas y aún viviendo en una tormenta, he visto cómo han reaccionado mis hijos ante estos momentos. He pensado mucho en su infancia y los días increíbles que pasamos todos juntos, desde las mañanas de locura y acelere para llegar a la escuela, las tardes de clases y cenas  en familia aveces sin decir gran cosa porque todos estamos cansados hasta los días de sol,  agua, risas, retos, carcajadas, abrazos, cosquillas,  juegos, canciones,  y miles de emociones que se reducen a una sola palabra, todos, absolutamente todos, días de Amor.

Hoy escribo este texto porque efectivamente mis hijos han crecido… el fin de semana Lalo mi hijo me acompañó a una competencia de natación de Masters en la UNAM, y en un momento lo vi caminando a un lado de la alberca y me di cuenta que estaba acompañando desde afuera del agua al competidor de mayor edad, más de 80 años, y mientras él nadaba su prueba de 100 metros, Lalo caminaba a su lado y le echaba porras para segur, cuando finalmente llegó a la orilla, Lalo le empezó a aplaudir lo que hizo que toda la gente que estábamos alrededor de la alberca aplaudiéramos el esfuerzo del competidor pero en realidad yo le aplaudí a Lalo!  Al día siguiente una amiga de la natación (Rosaura Hernández (Categoría 80+), se acercó y me dijo: “¿ves ese muchacho tan guapo de playera anaranjada?”, “me ayudó a salir de la alberca, no sabes qué amable!” Era Lalo! ¡Mi Lalo ha crecido y justo de la forma en que crece un ser humano lleno de amor!

Andrea, también ha crecido, y mucho más de lo que mide en estatura, su amor por su papá ha cambiado su perspectiva de vida y ahora, su amor se lo ha dado a Eduardo de una forma alegre y amorosa. Sin embargo, su forma de crecer me tiene impresionada… en una reunión con familia y amigos, Andrea hizo una oración, que al menos a mi, me dejó sorprendida. Oró como una persona adulta en fé, sabiéndose con autoridad para pedir a Dios  bendiciones para todos los presentes y demostrando nuevamente, al igual que Lalo, ¡que ha crecido  en amor!

¡No tengo mas que agradecer a Dios por la forma cómo han crecido mis hijos, de la mejor manera y desearles que cada día de su vida sigan creciendo así, en bondad, en fé, en cariño, en servicio y sobretodo en mucho amor!

¡Dos niños maravillosos que han crecido en Amor cada día de su vida!

¡Dos niños maravillosos que han crecido en Amor cada día de su vida!


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Entrena como el mejor para los días de prueba…

Llevo muchos días tratando de escribir sobre la forma en que se puede llegar a tus metas y sin embargo, ni siquiera yo he podido lograrlo, tengo tanto dolor por lo que está pasando mi esposo Eduardo que no he encontrado la manera de hacer a un lado el dolor y el sufrimiento y hacer lo que tengo que hacer….¡seguir adelante!

He ido descubriendo que el dolor te cansa, te quita mucha energía y emocionalmente te va vaciando poquito a poco y entonces se vuelve una constante en tus días con la que se aprende a vivir, pero que te impide continuar con tu vida.  Hoy amanecí con la plena convicción de que aún y cuando alguna situación te duela, hay que manejar el dolor de diferente forma para poder continuar nuestro camino y estar fuertes y sobretodo tranquilos para segur dando pasos al frente…

Hago referencia a momentos en los que como nadadora he sentido dolor físico, y me parece que todos los que practicamos un deporte hemos experimentado esta situación, en algún punto, durante una carrera, un triatlón, un maratón,  una competencia, comenzamos a sentir dolor físico, puede ser la rodilla, la espalda baja, los hombros o bien, como me pasó a mi a las 12 horas de estar nadando en el Canal de la Mancha, todo al mismo tiempo desde la cabeza, pasando por el cuello, la garganta, los hombros, las muñecas, las manos, el abdomen, la espalda baja, las ingles, los muslos y los pies, y parecía que ese dolor físico estaba logrando que me detuviera y saliera del agua y me diera por vencida, y estoy segura que a muchos les ha pasado similar y sin embargo, encontramos la manera de minimizar el dolor y seguir adelante, así lo hice yo, seguí nadando hasta completar mi nado al Canal de la Mancha en 14 horas y 33 minutos.

Como los grandes atletas se preparan cada día para dar lo mejor de sí mismos en el día de su competencia, así en estos días de prueba, voy a dar lo mejor de mi para mi familia y mis seres queridos. Increíble como hoy, aspectos que ponemos en práctica diario como parte de nuestra rutina deportiva, nos pueden servir para situaciones de vida que están lejos de un evento deportivo y sin embargo la fortaleza y aprendizaje que hemos adquirido haciendo deporte, nos ayudan a salir de situaciones de vida que nos ponen a prueba…cuando nos entrenamos para participar en un evento deportivo, sabemos que al final, habrá una medalla o reconocimiento o certificado que avale nuestra preparación y esfuerzo, pero en la vida, lo que tendremos después de una situación que nos ponga al límite y a prueba será una sonrisa enorme y espero, un corazón agradecido y lleno de mucho amor.

Por ahi dicen que hay que entrenar como el mejor para ser el mejor pero yo digo que hay que entrenar como el mejor aún en los peores momentos y hay que dar lo mejor aún en los días de prueba y dolor así que, hoy decido que no voy a permitir que el dolor me impida ver el amanecer, la belleza del cielo, los árboles floreando, la luna y tantas cosas que me hacen muy feliz, pero sobretodo, he entrenado muchos años de mi vida para estar fuerte y poder resistir en situaciones adversas, y resistir significa continuar disfrutando, apoyando y amando a las personas que me necesitan principalmente Eduardo y mis hijos Lalo y Andrea.

Hoy entreno para dar lo mejor de mi, los kilómetros que nade en el agua servirán para fortalecer mi cuerpo, las burbujas que vea bajo el agua serán para fortalecer mi mente pero mi oración en el agua será para fortalecer mi espíritu y llenar mi corazón de mucho amor para compartir.

¡Entrénate igual… inténtalo y mucho ánimo!

Paso de Cortés Enero 2015

Paso de Cortés Enero 2015


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Para las vacaciones, ¡aguas con la revolcada de las olas…!

Hace muchos años, una amiga me contó una anécdota de cómo le había ido en su vacación de Semana Santa y después de escucharla, me ataqué de risa imaginándome la escena y sus pormenores…

“No sabes lo bien que la estaba pasando, tomando el sol, sentada a la orilla del mar, las olas mojaban mis pies, disfrutaba la brisa del mar  y de repente llegó una ola que me dio una revolcada tremenda, casi me ahogo, ni siquiera podía nadar, trataba de salir del agua y no podía, se me cayó el traje de baño y entonces, menos podía nadar, la siguiente ola me revolcó peor y lo último que me acuerdo es que sentía que el mar me jalaba hasta que perdí la consciencia…”

Visualizar esta escena es fácil porque seguramente hemos estado en una situación similar, gozando de un día de playa hasta que llega una ola fuerte y nos da un susto tremendo… incluso hasta nos reímos de lo sucedido y estoy segura que a más de tres o cuatro, incluyéndome, ¡se nos ha perdido el traje de baño, o una parte de él!

Ahora que ya están cerca las vacaciones ¡aguas con las revolcadas de las olas!

Esta situación me recuerda cuando nadé el Canal de la Mancha… no estaba disfrutando un día de sol y playa y tampoco estaba a la orilla del mar y sin embargo, las olas me estaban revolcando una tras otra… en un momento sentí desesperación por esta revolquiza y me di cuenta que tenía que cambiar mi actitud  frente a la situación y hacer algo para parar o cambiar esta situación… al parecer, el ritmo en el que iba nadando era el ritmo perfecto para que todas las olas me revolcaran y por lo tanto,  había que modificar ese ritmo y empezar a nadar más rápido para que así las olas no me agarraran…pero primero que nada cambiar mi actitud para no permitir que la situación me afectara y deteriorara mi ánimo. Así lo hice y mi ánimo se transformó y nuevamente empecé a nadar con gusto y al cambiar mi ritmo e ir más rápido las olas dejaron de revolcarme…. Hoy puedo confirmar que cuando te estén revolcando las olas hay que hacer algo para quitarte de esa situación…. así sean las olas del mar o las olas de la vida cambiar nuestra actitud y empezar a actuar es la mejor manera de hacerle frente a esa revolquiza.

Quisiera que todas las revolquizas en mi vida fueran por olas del mar, pero en realidad las olas de la vida nos revuelcan provocando mucho más dolor y desconcierto sin embargo, para las revolcadas de las olas de la vida, actitud positiva creatividad para modificar aquello que puede ser transformado y lo que no, fortaleza y mucho ánimo y toda la fe.

Las olas revolcándome a la mitad del Canal de la Mancha

Las olas revolcándome a la mitad del Canal de la Mancha

Juntos hemos pasado por muchas revolcadas pero hoy seguimos juntos haciéndole frente a esta ola de la vida... ¡te quiero!

Juntos hemos pasado por muchas revolcadas pero hoy seguimos juntos haciéndole frente a esta ola de la vida… ¡te quiero!

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