Lalo y yo en Alchichica

Un día muy frío….que me hizo llorar!

Amanecí con mucho dolor de cuello y los hombros entumidos y con dolor… los músculos de la espalda y el pecho muy tensos y justo en el momento entre que todavía estaba medio dormida, me moví un poco e hice una mueca de dolor, pero al instante siguiente, sonreí…

El entrenamiento de Alchichica fue más complicado de lo que esperaba, sobretodo por el frío, hacía mucho tiempo que no nadaba a esa temperatura y es más, creo que Alchichica no me había tocado con el agua tan fría y el día, aún cuando estuvo medio soleado durante un par de horas, también frío… El agua entre 15-16 ºC y temperatura ambiente creo que la máxima cuando hubo sol fue 18ºC.

Las primeras brazadas fueron complicadas, de inmediato sentí el agua que me quemaba de frío y sabía que tendría que echarle mucha cabeza ya que me faltaban muchas horas de nado, al menos cinco horas, trataba de concentrarme en mantener un ritmo, de generar calor y de pensar en todo el amor y cariño de tantas personas que han estado al pendiente de mi, para con ese apoyo crear una sensación de calor… a la hora de nado, mi cuerpo ya se había acoplado al frío y disfruté la compañía de Sandra y Carlos en el agua, cada uno entrenando para su reto del 2016…así pasó la segunda hora de nado, disfrutando nuevamente el loco paisaje de Alchchica que cada vez que he ido a ese lugar me sorprende con algo que no había notado antes y esta ocasión, no fue la excepción, con todo y que el día se nublaba rápidamente, al fundo de la laguna podía ver el Pico de Orizaba…

La tercera hora nadé con  Lalo mi hijo, increíble momento el instante que lo ví en el agua y me dijo: “mamí vamos juntos, te voy a acompañar una hora” … el vamos juntos es un decir, Lalo nada más rápido que yo y me forzaba para mantenerme a su ritmo sin embargo saberlo a mi lado es increíble experiencia! La cuarta hora nadé  tratando de mantener el ritmo de José y Jaime otros dos nadadores que también entrenaron algunas horas y la quinta hora la nadé con mi coach Nora Toledano, y como somos un par de picadas, parecía que estábamos compitiendo la prueba de 800 metros, íbamos a todo lo que da… y ¡hasta el frío se nos olvidó!  Conforme pasaban las horas los demás nadadores terminaban su entrenamiento y se iban saliendo del agua y al final me quedé yo sola nadando….quería hacer seis horas de nado, y al cumplirse las cinco horas decidí que serán cinco horas y un cacho más, tenía mucho frío, y Lalo y Gela que venían en el kayak, les estaba costando trabajo remar contra el viento y aunque no querían dejarme sola en el agua, yo también veía su cara de frío y preocupación y decidí que el entrenamiento de 5 horas y cacho estaba bien. Mi Garmin se apagó a las 5 horas y 14 minutos, probablemente nadé unos 5 o 10 minutos más, no lo sé….

Cada media hora de toda mis horas de nado, tomé una bebida que me pasaban del kayak, siempre estuvo caliente y cuando me la tomaba, sentía el liquido calientito que llegaba a mi estómago y generaba calor en mí, justo lo que había pensado al inicio del nado… el amor y cariño de tantas personas generando calor para seguir nadando… Cuando salí del agua, descubrí el secreto de cómo era que mi bebida siempre había estado caliente… en el termo que yo llevaba solo le cabían dos litros, es decir a la segunda hora ya se había terminado el agua caliente, sin embargo, Andrés el hermano de Anayeli, subía a la gasolinera que está a la orilla de la carretera y en la tiendita pedía que le calentaran el agua para bajarla nuevamente a la orilla de la laguna y así preparaban mi bebida para que siempre estuviera caliente… cuando supe esto, muerta de frío y en medio de una temblorina que me duró como una hora para recuperar mi temperatura, los ojos se me llenaron de lágrimas y alguien me preguntó, ¿estás llorando de frío? Claro que no estaba llorando de frío, ¡estaba llorando de agradecimiento!

Anayelli ya tiene su regalo para su fiesta de 15 años, sus hermanos Andrés y Jesús así como Javier su primo y sus papás ya están listos para festejarla y para ellos, será un día muy especial y que sea de bendición.

No tengo más que darle gracias a Dios por el día tan frío de Alchichica que me recordó nuevamente que  con amor y cariño el peor momento se convierte en un día especial.

Lalo y yo en Alchichica
Lalo y yo en Alchichica
Javier y Lalo
Javier y Lalo
al terminar el entrenamiento con Anallely y Jesús..
al terminar el entrenamiento con Anallely y Jesús..