¡Gracias!

La vida, a veces, es un instante…Salimos del agua y la vida nos sorprende…

Entre el límite del día, cuando no sabes si amanece o está anocheciendo, cuando el cielo y el mar se confunden y solo un rayo de luz nos ilumina, se da un instante mágico y especial…pareciera que el tiempo se detiene solamente para vivir ese instante…y después, la vida sigue…

¿Te ha pasado, que tienes un proyecto en puerta y una vez que lo concluyes, por una parte te queda la sensación de haber cumplido pero por otra parte, te queda una sensación como de vacío….? Estoy segura que sí, que a todos nos ha sorprendido la vida así…en un momento celebras y al siguiente instante, la vida te alcanza con sus preocupaciones y su implacable manera de hacerte ver, que todo sigue…

Pareciera que la vida nos alcanza para decirnos: “celebra mientras puedas pero que sea rápido porque esto ya terminó y tus días siguen así que, ¡apúrale!”

Así me pasó a mi. A los pocos días de haber nadado el Estrecho de Gibraltar, tuve la sensación de ¡apúrale que esto ya terminó! Y normalmente, esta sensación viene acompañada de dos elementos que hacen una carga pesada, prisa y angustia… Prisa… pero si estoy de vacaciones, ¿por qué tengo prisa? Y angustia, esa sensación como de que respiras poquito y el aire no te llena los pulmones… ¿Será que la tristeza de la muerte de Eduardo me está alcanzando? ¿Será que ya terminé este proyecto y tengo que empezar a trabajar en el siguiente? La lista puede ser interminable… y mientras caminaba en Tarifa y en mi cabeza revoloteaban estos pensamientos, el atardecer de ese día me hizo recapacitar y recordé una frase que había leído esa mañana…

“La vida a veces es tan breve y tan completa que un minuto, ….. va más aprisa y dura mucho!” Del libro de La Vida a Veces.. Carlos del Amor, y todo me quedó claro…

Así es la vida y mejor disfrutarla y hacer que un minuto por breve que sea, por 60 segundos, dure mucho y podamos disfrutarlo y alargarlo y hacer de cada uno de ellos, de los minutos que nos de la vida, minutos completos. Minutos llenos, minutos que nos llenen y que se inflen de vida y como si fueran globos de cantoya, cada minuto lo vivamos a tope y podamos volar en cada minuto.

Al día siguiente, me comí una sandía a mordidas, abracé a mis hijos muy fuerte y los llené de besos, ¡ellos se abrazaron mucho! Me acerqué a Dios para darle gracias; ¡disfruté cada minuto haciéndolo que durara mucho! Así pienso vivir todos los minutos que me queden en esta vida, sin prisa y sin angustia por lo que el futuro traerá, pero disfrutándolos …. Si son minutos de tristeza, aprovecharlos para llorar, si son minutos de alegría, disfrutarlos y reír mucho, si son minutos de agradecimiento, orar y acercarme a Dios, si son minutos de nadar, hacerlo con toda la intensidad, y así, cada minuto de mi vida…

Como dicen por ahí…La vida no es perfecta, pero cada minuto cuenta y si tu quieres, cada minuto por breve que sea, ¡alárgalo con mucha vida y mucho amor! Y entonces si, y solo así, ese instante mágico en el que pareciera que el tiempo se detiene, podremos alargarlo y disfrutarlo para que dure más y cada día sea especial.

Un atardecer mágico
Un atardecer mágico
La sandía a mordidas!
La sandía a mordidas!
Mis hijos abrazándose..
Mis hijos abrazándose..
¡Gracias!
¡Gracias!